viernes 23 de noviembre de 2007

Sueño profundo de un amante sin fronteras

Manuel Noctis

…el último pétalo de la rosa blanca palpitó como un ala durante unos instantes en el extremo del tallo para arrancarse luego y volar a través de la ventana abierta, llevándose el alma de Clarimonda.
Teophile Gautier


¿Dónde estás Clarimonda?
Quiero verte
tocarte
poseerte
amarte ciegamente
Quiero perderme entre tus brazos
volar junto a ti hacia la inmortalidad
Llévame contigo
Has que mis sueños sean eternos
No dejes que mi vida sea presa de la fugacidad
Caminemos juntos
recorramos esos caminos que aún no se han creado
Llorémosle a la noche
refugiémonos del día
Haz que mis ojos brillen
que sosieguen soledades
Perdámonos en el bendito mar de la lujuria
Llévame hasta la locura
Déjame tocarte
Déjame sentir que soy parte de tu deseo
de tus pensamientos
de tu incomparable amor
¿Dónde estás Clarimonda?
¡Ven!
Sáname las heridas
Hazme beber de tu sangre
no me dejes
c
a
e
r
No me dejes morir...
Haz de este loco tu amante
Y llévame contigohacia ese sueño profundo
en el que no existen las fronteras


*Inédito

Revista Clarimonda

Dos años de vida y muerte
Clarissa Raavéli
Mi primer contacto con la revista moreliana Clarimonda, se suscitó una mañana de otoño en que disponía de tomar un rico café chiapaneco; alguna persona de tantas que transitan por mi existencia, había olvidado en mi casa el ejemplar numero 3, que llevara el tema de la soledad, desde ese momento creí que a Clarimonda había que seguirle la huella que apenas echaba a andar su manto sobre las víctimas literarias y comunales, porque en ella encontré ese algo que me ha mantenido al tanto de sus publicaciones. Fue así cuando me llegó el de tema libre, luego el de pueblo, el arte y cultura urbana, antología, locura, miedo, los sueños y ahora la muerte, conformando así sus primeros dos años de existencia peculiar y pluricultural.Por ello es menester referenciar su corta pero distintiva trayectoria, porque son dos años llenos de magia, de misticismo, sensualidad, de convivencia, de desveladas, de chelas (como lo dejan ver sus editores) de idas y vueltas, de madurar íntimamente, de andar publicando a los jóvenes que al igual que ellos no tienen cabida, de generar interrelaciones y vínculos con otras revistas, colectivos, suplementos y personas de otras latitudes, de colaborar y participar en plazas, bares, en peñas, en encuentros y lo que venga en sí, con espectáculos siempre tan sui géneris, acompañados por bailarinas, performanceros, músicos, artesanos y más.Dos años de crecimiento exento de tentaciones y arraigamiento institucional, con el que ha llegado el ejemplar numero 11, que como ellos le han llamado de "edición especial", el cual viene en un formato que renueva todos los anteriores, logrando un punto de partida especial para lo que viene, haciéndolo aún más artesanal (por su elaboración y maquetación hecha a mano) y un tanto codicioso, con papel cultural en interiores y reciclado en la portada, impreso a láser. En este número sorprende la cantidad de colaboraciones en su contenido, los cuales llegaron desde distintos puntos del país, como Acapulco, Guanajuato, Iguala, Tijuana, Pénjamo, Chiapas, Guadalajara, Guerrero, del mismo Michoacán y hasta de España. Lo que deja ver el grado de madurez que ha alcanzado este singular personaje como lo es Clarimonda, al igual que sus creadores, los cuales nos sorprenden día a día con sus ideas renovadas.Cuando di seña de los mencionados editores, el caso de Manuel Noctis, quien funge como el director, y Daniel Wence, de consejo editorial, aparte de otros que están por ahí escondidos como Gerardo Alcántar y Yuritsi Cuevas, supe que se trataba de una propuesta joven, fresca, renovada, alternativa y recargada, con ese cierto toque que se necesita para sobresalir de lo común y lo cotidiano.Así la propuesta de estos dos jóvenes sigue, se ha mantenido y al parecer seguirá por mucho más tiempo, porque esta revista conserva la fuerza de unión que a otras se les ha ausentado, comprometiéndoles a mejorar y proponer nuevos objetivos, nuevas metas, y a partir de ello, seguir su difusión, seguir recorriendo esos caminos que uno mismo forja con la dedicación y el empeño, a sobresaltar las adversidades que tendrá siempre sobre la vereda, por simplemente tratarse de una propuesta independiente, autogestiva, con aires de rebeldía, y sobre todo que sus características estén fuera del formalismo institucional, para mantener esa esencia que bien merecida y reconocida la tienen.Por ello ahora, les felicito cabalmente por su dedicación y me plazco en agradecer a Noctis, por su disposición a la unión en estos tiempos de afluencia enriquecedora para la revista, a la cual sumo mis esfuerzos, no para echarle más peso al vuelo, sino para hacerle más grandes las alas a Clarimonda, con el único fin de compartir sus experiencias, sus anécdotas, sus viajes y hacer crecer ese espíritu luchador, para andar en vuelo con viento en popa por las transitorias calles de la degradación e ineficiencia cultural-institucional que caracterizan a su ciudad.
*Publicado en el suplemento Letras de Cambio (no.3359, 12 de nov. 2006) del periódico Cambio de Michoacán y en el suplemento Acento (no.717, 29 de nov. 2006) del periódico La Voz de Michoacán.

Princesa Oronda

J. L. Rodríguez Ávalos


In Noctis aeternum vale
una lacrima votiva
urdiendo en la noche altiva
aniversario initiale.
Esta revista que sale
como una princesa oronda,
eficaces letras ronda
mientras invita a la fiesta
a la que doy mi respuesta:
¡mil años a Clarimonda!


*Publicado en la revista Clarimonda (no.11 - Muerte. Sep-Oct 2006)

A Clarimonda

Daniel Wence Partida
Después, nosotros éramos nuestro público, nuestro escenario, nuestra vida y nuestra muerte.
David Pabloba
Arrancó la Noche: “Noche que todo lo curas, ven” arrancó sin que algunos lo supiéramos, arrancó sola.Manuel nos dijo que si queríamos colaborar y yo colaboré: llegó la Luna: segunda víctima de Clarimonda, y un adherido. Desde ahí seguimos en la lucha, o en pie, o creando, o viviendo, o conociendo más gente cada vez, o lugares, o caminos, o lluvias y borrascas, o se nos descompone el carro, o se nos aparece el Escuerzo y temblamos, o nos vamos a La Joya para seguirla, nos vamos lo más pronto que podamos o que la razón nos permita recordar que Jesús Baldovinos va a pasar por nosotros a las 12:00 para llegar a buen tiempo a Lázaro, pero buen tiempo, por lo menos la mitad del camino, no nos hizo: las cosas se calmaron hasta que llegamos al puente La Tinaja.Veníamos de Acapulco, pero podíamos venir de Moroleón, de Erongarícuaro, de Téjaro, de Lázaro Cárdenas, de Tarímbaro, de La Plaza del Limón, de Zamora, o aquí nomás de la Morelia que nos refugia en peñas, bares, escuelas, casas de las culturas, plazas públicas, o por las calles, ni más ni menos que regalándole un cuentito al ciudadano para apoyar a nuestros carnales que cruzaron La Línea, para boicotear algunas marcas, y es más, ése día ni Oscar tomó Coca-Cola, y es que hay algunos que no escriben, pero que están cerquita de la revista viendo como crece o decrece a veces. Hay otros con una trayectoria más amplia que le apuestan a las propuestas jóvenes, y a veces pienso que al joven como tal, ¿Verdad, Jesús? Hay gente que baila para que la poesía se mueva con la música, por eso la Cuñadita siempre anda pensando en alguna coreografía. También hay gente que se levantó a las seis de la mañana, pero que sólo durmió dos horas, y dejo claro que fue por el trabajo, nadie piense que se trata de otra cosa, por eso Brenda pide como a manera de prórroga que se cambie la fecha del evento por el Aniversario de Clarimonda, porque a veces el trabajo la consume y no le alcanza para más que una voz modorra y las ojeras inevitables…Hay de todo: a Cardiela, por ejemplo, no le importa que se nos haya hecho tarde, nos espera con unos mezcalitos y, ya mareados, nos pide que le compartamos textos. Y César, aunque siempre le cambia la letra a “La Célula que Explota” está dispuesto a armarse con guitarra y voz para las presentaciones, donde, si está Joss, no puede faltar “Mujer Amante” y ya que estamos en el palomazo, Noctis y yo, acompañados por la guitarra de Chucho, agarramos un micrófono y muy desafinadamente cantamos “El Héroe de Leyenda” (¿Te acuerdas, Carnal?), pero es parte, todo esto, de lo inolvidable: no podemos olvidar que este poema no tiene título, pero se llama…o esa mesa de lectura con la que cerramos la primera noche en “El Sur Existe… a Pesar de Todo” mugrosos y cansados pero, ¡qué bonita mesa…! O la dedicatoria de canciones en La Troje de los Ángeles para los dos escritores que nos acompañan de Morelia, cuando éramos los incógnitos Caballeros de Clarimonda, título que bondadosamente nos otorgó un día Jesús, luego de que lo conocimos en la escuela presentando “Recuentos”.Por eso un señor de Iguala, de cuyo nombre no puedo acordarme, nos dijo que ojalá lleguemos a viejos y podamos darle la mano a los que en ese tiempo jueguen a eso que nosotros estamos jugando ahora.Por eso dedico esta especie de crónica a los dos años de vida (y muerte) de Clarimonda, de la que me satisface ser consejo editorial, y como te dije, Carnal, lo mejor hay que dejarlo aquí.Por eso también, no puedo dejar pasar desapercibidos al Brujo, al Gera Alcántar y a Solecito Mañanero, porque tienen sus momentos de apoyo a la revista.Por eso, porque ya cumple dos años, ya camina, por El Centro, por La Costa y por El Sur, y eso merece la pena recordarse.
*Publicado en la revista Clarimonda no.11-Muerte. Sep-Oct 2006. Morelia, Mich.

Los Caballeros de Clarimonda

Zona de nuevas voces
Jesús Baldovinos Romero
Cuando surge una necesidad, ésta se convierte en un motor para que el hombre se mueva, busque el satisfactor. Nada ni nadie viene a preguntar qué necesita, muy al contrario, en una sociedad de sucias estrategias disfrazadas de competitividad, se niegan las oportunidades, se coarta, se nulifica. Triunfo efímero con que las reducidas mentalidades se vanaglorian. Queda pues al hombre crearse sus espacios y expresarse a través de ellos.Pese a lo que pudiera esperarse, en el centro del estado, en la capital del estado específicamente, esos espacios en materia de literatura, de literatura joven, se ven reducidos a las propuestas autónomas. Por un lado, por la falta de estrategias de las instancias “responsables”, y por otro lado, debido a las suspicacias de los creadores y promotores; penoso resulta la perspectiva que se tiene de esas instancias, que lejos de ser un apoyo, resultan ser amenazantes, y lo peor de todo es que en ocasiones resulta cierto: robo de ideas, escisiones a los presupuestos asignados –por lo que el proyecto se ve inconcluso o detenido-, entre más males.Así pues, con propuestas como Clarimonda, se tiene acceso a espacios frescos y cuyas pretensiones no son necesariamente de ser incluidas en la formalidad, muy al contrario, buscan un rompimiento, una evolución en el pensamiento y sensibilización de aquellos que la leen. Lo alternativo se convierte en bandera. Este acercamiento a la diversidad cultural es inclusivo, contrariamente a la exclusividad banal de las “corrientes o facciones del pensamiento”; me explico, existe una fuerte tendencia a “defender mi diferencia” que se convierten en “diferentes” y la exclusión no viene de los otros sino de la misma postura. Aquí, se conocen las diferencias pero no como un motivo de escisión. Tanto que se incluyen textos de autores clásicos mexicanos.Darketos, punketos, graffiteros, poetas, músicos, musas, lobos, sirenas, ensueños, chelas, y toda una gama de antropos ántricos conforman a los que se ocupan de apresar sus ideas en las páginas de Clarimonda, y de aquellos que desde afuerita nos dejamos llevar por las proyecciones de nuestras obsesiones. Uno de los gritos de los formales.Elaborada casi como artesanía, cuenta con veinte páginas tamaño carta –de hecho son cuartillas las que nos entregan- en fotocopia. Aquí, otro grito de los formales. Sin embargo, hojas adentro, encontramos dibujos, fotos y textos con una visión inteligente, que apela justamente a la inteligencia del lector e invita a echarse un clavado en el lado oscuro de la humanidad. Cada edición se construye con un tema específico, por ejemplo, el 1 a la Noche, el 2 a la Luna, el 3 a la Soledad y el 4 a Tema libre, aed infinitud. Bosquejo de las necesidades, proyecciones y obsesivas compulsiones del “único creador/fundador y director de este fanzine”.Se caracteriza por tres secciones más los agregados: Noches de Erato, donde se exhibe o expone la obra literaria propia; Altern-Arte, donde se recomienda o se comentan obras exhibidas en otros o por otros espacios; Pasajes históricos, donde los personajes reales de las letras son el centro de atención. La distribución se realiza de mano en mano, como un “pasa la voz”, así como en locales culturales y artísticos; es autogestiva totalmente.El mismo Ayala nos comenta que Clarimonda “surge de la necesidad por fomentar el hábito de la lectura en las poblaciones rurales y mostrar el trabajo creativo del equipo, y ante la falta de espacios incluyentes”. El nombre, Clarimonda, se debe al personaje vampiresco protagónico de “La muerta enamorada” de Teófilo Gautier; es un símbolo de misticismo, sensualidad y protagonismo de estos entes. Para su director, la filosofía de este fanzine literario y creativo, es la de un “espacio alternativo, plural, incluyente y autogestivo, donde convergen todo tipo de manifestaciones culturales y artísticas sin restricciones ni censura alguna”. Nos comenta además que al inicio fue un proyecto dirigido a la población rural, sin embargo, como una necesidad de evolución, lo mismo que los personajes literarios, se proyecta a la pluralidad, sobre todo “hacia aquellas corrientes alternativas que emergen en el no reconocimiento de su causa”.Al frente de esta zona de voces, se encuentra Manuel Noctis o Manuel Alejandro Ayala, nacido en Morelia en 1985, autor de Dani Morgan: ente de la oscuridad; coordina el colectivo literario La Sangre de Erato. Actualmente estudia Lengua y Literatura Hispánicas en la UMSNH; además, Daniel Wence, se encarga de las colaboraciones, y entre ambos construyen oscuros laberintos en esta propuesta literaria. Wence nació en Plaza del Limón, Mich. en 1984 y comparte con Ayala las responsabilidades de Clarimonda, Letras y Erato.En La Sangre de Erato se conforma con la presencia de Brenda Oronóz, César Andrade, Ernesto Cortés, así como a los dos creadores arriba mencionados. Yuritsi Cuevas Flores, de Cd. Lázaro Cárdenas, quien alguna vez fuera parte de La Medusa, participa en la configuración de esta publicación. Todos, caminando por la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH. Otra mención se merece Gerardo Alcántar, quien se encarga de recopilar las colaboraciones de las comunidades a donde llegan estos Heraldos o Prometeos, es búsqueda de ávidas e inquietas mentes inquisidoras, y que en esta vorágines solo hayan eco en las voces de los otros: los caballeros de Clarimonda.La última aclaración que nos comparten es que no pertenece a ningún partido político, ni religión alguna, por lo que estos dos temas se dejan de lado en sus publicaciones.Una percepción de la vida ajena a las triquiñuelas que en las esferas culturales se gestan, en detrimento de las manifestaciones y expresiones humanas; una percepción que sirve de ejemplo a más jóvenes y no tan jóvenes, cuyas limitaciones no están en las negativas de las instancias culturales sino hasta en la misma dinámica personal. Loable labor de derrumbar paredes para que las voces se dejen escuchar.
*Publicado en el suplemento cultural Rompecabezas (no.15, del 15 de nov. de 2005) del periódico La Noticia de Cd. Lázaro Cárdenas, Mich.

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Manuel Noctis
Me dicen el desaparecido. Fantasma que nunca está.
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